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Los pensamientos que tenemos pero no queremos tener

Cuauhtémoc Treviño • 26 de diciembre de 2022

Los pensamientos automáticos

Los pensamientos automáticos son aquellos que ocurren de manera natural y sin control consciente. A menudo son muy rápidos y pueden ser difíciles de detectar, ya que ocurren de manera automática y pueden sentirse como si fueran verdaderos. A veces, estos pensamientos pueden ser negativos y pueden afectar nuestras emociones y comportamientos de manera negativa.


En la terapia cognitivo-conductual (TCC), los pensamientos automáticos negativos se consideran una parte importante de muchos problemas de salud mental, como la depresión y el trastorno de ansiedad. Estos pensamientos pueden ser irracionales o exagerados y pueden distorsionar la realidad de una manera que puede hacer que una persona se sienta mal consigo misma o con el mundo en general.


Por ejemplo, una persona con depresión puede tener pensamientos automáticos negativos como "Soy un fracaso", "Nadie me quiere" o "Nunca voy a ser feliz". Estos pensamientos pueden hacer que la persona se sienta deprimida y le impidan disfrutar de las cosas que normalmente le gustarían.


En la TCC, el terapeuta trabajará con el paciente para identificar estos pensamientos automáticos negativos y ayudar al paciente a evaluar si son verdaderos o no. Esto se puede hacer a través de ejercicios de pensamiento y discusiones acerca de cómo estos pensamientos afectan al paciente y cómo pueden ser modificados.


El objetivo de trabajar con pensamientos automáticos negativos en la TCC es ayudar al paciente a sentirse mejor consigo mismo y mejorar su calidad de vida. Al identificar y cambiar estos pensamientos negativos, el paciente puede aprender a ver las cosas de manera más realista y positiva, lo que puede ayudar a mejorar su estado de ánimo y comportamiento.

por Cuauhtémoc Treviño 27 de marzo de 2023
¿Qué son las distorciones cognitivas? ¿Por qué importan?
por sites 7 de noviembre de 2019
¿Hacer psicología o dar terapia, qué es? El chiste sobre que solo se necesita un psicólogo para poder cambiar un foco pero el foco tiene que querer cambiar suena trillado, aunque en cierto sentido tiene algo de aplicabilidad. El trabajo del psicólogo consiste en integrar principios y conocimiento científico sobre psicología dentro de un enfoque terapéutico que le permita ayudar al paciente para el cambio. En el caso de la psicoterapia cognitivo-conductual, el enfoque es uno directivo. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que conlleva un involucramiento más activo del terapeuta durante las sesiones, y se basa en un enfoque colaborativo entre paciente y terapeuta para el establecimiento de las metas y el proceso de la terapia. Ningún psicólogo provee de consejos a su paciente. El papel del psicoterapeuta es ayudar a quien acude buscando el proceso terapéutico a conocerse a sí mismo y a entender cómo funcionan sus procesos internos de pensamiento. En pocas palabras, el porqué uno piensa lo que piensa, y formular soluciones en caso de existir conflicto o impedimentos. Sin embargo, no todo es mental y no todo se cambia con el poder del pensamiento. He ahí la parte "conductual" de este enfoque terapéutico. A veces necesitamos de evidencia que nos permita confirmar o desconfirmar si lo que pensamos es verdad en realidad, o solamente existe un grado de verdad en lo que decimos, o no lo es para nada. Lo más importante en cuanto al modelo cognitivo de esta terapia es que nuestros pensamientos acerca de las situaciones o eventos que vivimos determinan lo que sentimos y esto precede a nuestra conducta. En pocas palabras, la manera en la que interpretamos una situación determina lo que pensamos sobre la misma y nos lleva a sentir y actuar de determinada manera. A veces, sin embargo, podemos estar equivicados y no saberlo.
por sites 7 de noviembre de 2019
En muchas maneras la depresión es una serie de trampas de pensamiento que nos llevan a caer en un círculo vicioso del cual no podemos escapar, ya que todo se comprende a partir de la asunción a priori de que las cosas no funcionan, o que uno no tiene valor como persona. Esto por supuesto lleva a que nos sintamos pesimistas, ya que conocemos "la verdad" de las cosas, y por lo tanto no ver que valga la pena el realizar el esfuerzo. Sin embargo, la culpa no es ni del paciente ni de nadie directamente, sino de las circunstancias. Reconocer la necesidad de ayuda es el primer paso que hay que tomar, y el más importante, y vivir de nuevo por lo que una vez nos hizo felices puede lograrse de nuevo, con las herramientas adecudas.
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